Isla Gorriti

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En el año 1516, más exactamente el día 2 de febrero, Juan Díaz de Solís realizó el descubrimiento de la Bahía de Maldonado. En ese momento el navegante llama a Punta del Este, Cabo Santa María, al Río de la Plata como Río Santa María.  A la bahía en donde ancló para reabastecerse de agua le llamó Puerto de Nuestra Señora de la Candelaria. En ese momento tomo posesión de esos territorios en nombre de España. Por aquel entonces la actual Isla Gorriti estaba cubierta de palmeras y densos matorrales de espina de cruz.

Años más tarde, en 1527, arriba Sebastián Gaboto al Puerto de la Candelaria. El Río Santa María que pasó a llamarse Río Solís desde la violenta muerte de su descubrir, fue denominado por Gaboto como Río de la Plata.

Un teniente alguacil de la nave capitana, Francisco Maldonado,  fue bajado a puerto con la finalidad de que explotara el interior. En 1530, año en que se marcó el regreso de la flota, este no se reembarcó y el puerto y particularmente la isla pasó a llevar su apellido.

Durante el siglo XVI la isla fue visitada tanto por exploradores portugueses como holandeses que utilizaban el puerto para abastecerse de agua.

Allá por el 1673, al tenerse noticias que de los portugueses pretendían ocupar el puerto, el Gobernador de Buenos Aires, José Martínez Salazar, envía al capitán Juan de Arpide a que tome posesión de la Isla. Este llegó a la isla con una expedición y colocó una cruz y un escudo de con las armas reales de España, además de abrir tres pozos. Proclamó el 1° de mayo a la isla como propiedad del rey Carlos II pero sin embargo esta, permaneció despoblada.

En 1752 cuando se pretendía hacer una expedición militar contra los indios charrúas y minuanes, el Capitán del Regimiento de Cantabria, ex Comandante Militar de Montevideo, Francisco Gorriti, se niega a contribuir con la misma. Su calidad de militar su condición de vecino propietario de Montevideo, lo obligaban a hacerlo. El Gobernador de Montevideo, José Joaquín de Viana estimó que Gorriti debía pagar primero para luego reclamar. Ante la negativa fue remitido por insubordinación y enviado preso a la Guardia de Maldonado y luego a la Isla en donde permaneció confinado hasta el año 1753. Por esas fechas debería de existir en la isal una guarnición militar.

Tan sonado fue su arresto que desde esa época la isla se denominó con su nombre.

Dos años más tarde, en 1755, por disposición de Viana, se establece la primera población en Maldonado en la zona del Rincón del Diario. La misma estaba constituida por 14 familias, algunas de ellas provenientes de Andalucía. En setiembre de 1757. Se reubican en el actual emplazamiento por consejo del Ingeniero Militar Francisco Rodríguez Cardozo y se aumenta la población con otras 14 familias que provenían de los pueblos de las Misiones Orientales.

Entre 1761 y 1762 se comienza a fortificar la Bahía de Maldonado y la Isla Gorriti donde se edifican cuatro baterías con los cuarteles y polvorines correspondientes (En la actualidad quedan rastros  de baterías).

Entre 1776 y 1783  se reacondicionan las baterías y se termina de construir el Cuartel de Dragones en Maldonado.

En 1792 se instala la Real Compañía Marítima, dedicada a la caza de ballenas y lobos marinos, con depósitos en la Isla, fogones para derretir la grasa de la ballena, para obtener el aceite y colocarlo en pipas y almacenes para los cueros de lobos.

De estas actividades proviene el actual escudo departamental de Maldonado, concedido por el Rey Carlos IV a la ciudad en 1803.

Durante 1796, con una nueva guerra con Inglaterra que durará hasta 1808, se reacondicionan nuevamente las baterías y los cuarteles.

Entre el 29 y el 3 de octubre de 1806, durante un ataque de la flota inglesa las baterías de la Isla Gorriti son bardeadas.  La guarnición de 100 hombres se rinde y es trasladada a la Isla de Lobos como castigo por haberse resistido. Los soldados eran alimentados precariamente y 37 de ellos logran fugarse desde los barcos británicos, en botes construidos con cueros. Debido a esto, el resto son reembarcados y los obligan a hacer tareas de fajina ya manejo de las bombas de achique de los barcos.

Luego de haber destruido las baterías, quemado las cureñas e inutilizado los cañones, desmantelados los depósitos de la Real Compañía Marítima; después de apropiarse de las embarcaciones  e incautado los depósitos de aceites y cueros, los ingleses se retiran de la Isla.

En el mes de junio de 1809 el buque de línea británico, HMS Agamenón, choca contra el Bajo del Monarca al noroeste de la Isla y se hunde. El comandante del mismo ordena que todo lo que se pueda salvar del barco se lleve hasta la deshabitada Isla Gorriti y sea protegido a la espera del arribo de transporte desde Río de Janeiro para que se haga cargo de ellos. En ese momento Gran Bretaña era aliada de España. 

Durante la ocupación militar de Maldonado en 1810 por parte de las fuerzas de la Regentista Montevideo al mando del Coronel Francisco Javier de Viana, las defensas se deben haber puesto nuevamente en condiciones, pero de manera precaria probablemente, en este período el ataque se esperaba de Buenos Aires. La batería de la Aguada estaba operativa en 1813.

En enero de 1817 durante la Invasión Portuguesa, Lecor ocupa Maldonado. La Isla Gorriti es reatillada, se reconstruyen y se reacondicionan las baterías y los cuarteles y se instala un hospital. Las tropas artiguistas la habían abandonado previamente tirando los cañones al mar.

Si bien Maldonado fue abandonada y retomada por los portugueses, la isla permaneció con guarnición portuguesa. 

En abril de 1827, es reforzada durante la operación militar ordenada por el Presidente del Gobierno de la Provincia Cisplatina Don Tomás García de Zúniga, Barón de Vilha Bella (antiguo representante y oficial artiguista), en el marco de la retirada de la mayor parte de las tropas locales para la campaña de Ituzaingó. En ésta se ocupa la Punta del Este, que se fortifica y se ataca Maldonado el 17 de mayo de 1827. Luego de violentos combates durante el invierno y la primavera de ese año, se desaloja Punta del Este.

Por las disposiciones de la Convención Preliminar de Paz, en octubre de 1828 la Isla es desocupada.  Las fortificaciones permanecieron abandonadas desde esa fecha ya que no se contaba con las fuerzas económicas y militares necesarias para mantener una guarnición allí.

Años más tarde, en 1833, desde el mes de abril a julio permanece en la bahía de Maldonado el “Beagle”, comandado por el Capitán Fitzroy, varándolo en la isla donde es carenado, reparado y pintado. También se restaura otro barco auxiliar el “Adventure”. Esto ocasiona que Charles Darwin, se instale en Maldonado y recorra sus alrededores.

También debido a esto, el Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Lambí, reclama al Cónsul General Británico sobre las actividades de súbditos británicos en la isla ya que ésta había sido tomada de base de operaciones junto con el Puerto de Maldonado, para expediciones hasta el Cabo de Hornos y las Islas Malvinas en el Atlántico Sur (estas últimas terminaron siendo ocupadas por ellos). Durante la Guerra Grande y particularmente entre 1839 y 1851 Maldonado es ocupada y desocupada varias veces por las fuerzas beligerantes, huyendo gran parte de su población.

El 3 de febrero de 1846, llega al puerto un vapor de guerra francés (aliado al gobierno de la Defensa), que evacua a la población de Maldonado a la Isla. Esta circunstancia hace que naciera en ella Pedro Podestá, quien fuera cura párroco de Maldonado y finalizara con su empeño la actual Catedral. Los pobladores se reubican en las antiguas defensas y cuarteles precariamente durante la conflagración.

En 1843 los hermanos Samuel y Alejandro Lafone compraron al Gobierno de la Defensa, la Isla Gorriti, por la suma de 1500 pesos de plata, al contado. También lo hicieron con la Punta del Este por 4000 pesos de plata, lo cual originó un largo litigio que recién finalizó en 1880, devolviendo la isla.

En 1869 hubo corridas de toros en la isla, efectuadas por los marineros de dos fragatas españolas fondeadas en el puerto, en unos corralones construidos para estos efectos, con gran presencia de fernandinos y con animales llevados desde tierra.

En 1885, se utilizó temporalmente para colocar en cuarentena, pasajeros que venían en buques desde Europa, ya que ahí había estallado una epidemia de cólera en los puertos de partida. Desde 1826, por lo menos, se venía utilizando un predio de la isla como “Cementerio de los Ingleses”, construyéndose una verja y un muro en torno a este. Fueron sepultados allí marinos de buques de guerra y mercantes ingleses y norteamericanos, fallecidos en las inmediaciones, los cuales tenian base transitoria o pasaban por el puerto de Maldonado. También súbditos británicos, no católicos, que no se enterraban en el cementerio local, regido por la Iglesia Católica.

 Durante la Presidencia de Julio Herrera y Obes, en 1892 el Ministro de Gobierno Francisco Bauzá, ordena su desalojo, desmantelamiento de su cerco y traslado de las tumbas y sus lápidas al Cementerio de Maldonado, ya secularizado, con la intención de impedir posibles reclamaciones territoriales por parte de los británicos.

En setiembre de 1894 la escuadra argentina, en la tesitura de que la soberanía del Río de la Plata les pertenecía, estuvo durante 15 días efectuando ejercicios de tiro sobre los restos coloniales.

En 1899 una cañonera británica el “HMS: Ready”, seguramente advertida de que ya no existía el “Cementerio de los Ingleses”, efectuó similares ejercicios de tiro sobre las antiguas construcciones, lo que explica el actual deterioro. A raíz de estos hechos, en 1895, se dictó una resolución que prohibía que buques de guerra extranjeros realizaran dichos actos dentro de aguas jurisdiccionales uruguayas.

Durante la administración del primer Intendente Municipal, en 1909, Don Juan Gorlero, se comienzan las plantaciones de pinos y tamarises, que se extienden en fases sucesivas en 1914, 1915, 1922 y 1928.

En la actualidad es uno de los destinos turísticos más atractivos de Punta del Este. En temporada alta llegan diariamente más de 500 personas que buscan esparcimiento y naturaleza.

El viajero parte desde el puerto de Punta del Este. Después de 15 minutos de travesía llega a Puerto Cañón, en donde amarran las lanchas.

Allí lo reciben 400 metros de bosque de pinos y eucaliptos hasta Puerto Jardín, una extensión de arenas blancas con rocas que emergen de las aguas transparentes. No muy lejos de allí encontrará restos de baterías y lajas coloniales con inscripciones misteriosas.

En el lado opuesto a Puerto Jardín se encuentra el punto de encuentro de los amantes de la navegación. Playa Honda es el lugar donde más de 150 embarcaciones en plena temporada se dan cita cada día.

La isla cuenta con dos paradores, además de varios fogones dispersos para uso libre de cualquier persona.

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